miércoles, 24 de febrero de 2010

I : "Ich heisse Herzeleide Himmler"


Austria- Agosto 15 1959

Neva, neva lentamente y observo por la ventana con la frente apoyada en ella, aferrada a una taza de cocoa caliente. Estoy muy nerviosa, oma ha decidido dar su brazo a torcer y sacar el espeso velo de mi pasado, nuestro pasado. Manfred aun es un crio, no entiende y no quiere saber de nada, pero yo si, quiero saber si lo borrosos recuerdos que conservo son realidad y no parte de una alucinacion de infancia. Quiero saber si en verdad mi madre, aquella mujer distante en fotografias pero tan cercana y calida en sueños realmente murio en un bombardeo y si mi padre fue aquel gallardo y joven oficial del ejercito llamado Lars Oppenheimer.

Aquel hombre, aquel rostro...

Creci haciendo comparaciones entre su persona y yo tratando de sentirme parte de el, de la historia de amor tan linda que mis abuelos contaban, pero nada. Distante, frio, deconocido...

-Por que no me parezco a el?.- preguntaba con solo siete años.

-Te pareces a tu madre, Herzi...- respondia nerviosa oma

-No, ella tenia unos bellos ojos verdes...los mios son azules y Manfred tambien . Y aquel menton ... Herr Oppenheimer no lo tiene...

-Vati!! Vati Lars!.- chillaba escandalizada

Preferia guardar silencio y hacer las comparaciones en privado. Mi nariz, el caracteristico menton partido, aquellas mejillas redondas, la mirada azul penetrante...Definitivamente no venian ni de los Schulze ni los Oppenheimer.

-Manfry....tu quieres a Herr Oppenheimer?

-No se...

-Y por que no lo sabes?

-Por que es un extraño.


El solo tenia 9 años y el tema le daba indiferencia, tanto como la imagen de aquel hombre en uniforme de la SS de pelirrojos cabellos y ojos verde esmeralda. Por que aquel hombre nos habian impuesto como padre llevabamos su apellido. Recuendo haberlo visto solo una vez, en una cama de hospital delirante. Manfred....era solo un bebe, sin recuerdos, sin pasado, solo influenciado a medias por lo que Oma y Opa nos mostraban.

-Herzi...

-Oma...

Golpeo suavemente la puerta entrando con una caja a cuestas. Me levante rapidamente para ayudarla y luego del brazo la lleve hacia la cama para que se sentase. Se le notaba abatida y temblorosa.

-Ay mi niña hermosa...ya eres toda una dama. Pronto te graduaras de la escuela y te comprometeras con Ulrich...

Sonroje y sonrei pensando en mi novio desde hace tres años. Mi amor, mi mundo, mi apoyo, mi todo...

-Mi Herzeleide...creo que ya es hora de que sepas algunas cosas...

-Si, si, yo quiero. Oma...

Temblaba y tenia los ojos llenos de lagrimas.

-Se que siempre tu cabecita ha estado llena de dudas y de recuerdos distantes. Siento mucho haber sido participe de esa confusion...

-Omi, tu no tienes la culpa. Se que lo hiciste por nuestro bien...

-Si, si, por supuesto. No queria exponerlos a la humillacion y el maltrato publico por ser quienes son..

Miro fijamente a los ojos y apreto mis manos.

-Omama...por favor..habla claro...me asustas.

-Fue lo mejor para todos y Lars en su lecho de muerte los bendijo con su apellido...

-Quien fue mi padre?.- pregunte entre temblores.

-Siempre supiste que Lars no lo era. Tu y Manfred. La sangre tira...

-Por favor...Oma...no alarges esta angustia.

-Yo...yo no puedo explicarte como fueron las cosas. Para mi siempre seran inentendibles. Todo era perfecto hasta ese dia de Mayo de 1938...

-Que ocurrio ese dia?

-Tu madre..mi Ingrid, se enamoro de un mounstro...

El tono lugubre de mi querida omama helo mi sangre, no esperaba aquella revelacion. Violentamente le solte las manos y ansiosa me avalance sobre la caja para ver su contenido. Albumnes y al menos 25 diarios de vida. Uno de ellos decia "Feuer im Herzen". Trate de abrirlo pero estaba hermeticamente cerrado con un candado. Mire con angustia a mi abuela la cual suspiro

-Jamas los lei. No queria saber detalles, ya bastante tenia con su embelesamiento por aquel hombre.

-Que hombre?

-Tu padre...

Tomo una foto que estaba boca abajo sobre las cubres de la cama , la dio vuelta y luego me la alargo. Ahi estaba el....tantas veces le habia visto la cara en periodicos , libros y al mirarme al espejo. Claro...ahora todo tenia forma y explicacion, fue , para mi como encontrar el santo grial. Mis recuerdos comenzaron a esclarecerse y vividamente vino a mi mente la imagen de mi, pequeñita, colgandome de su pierna, resbalando por las brillosas botas que llevaba.

-Herzi, querida.- susurraba dulcemente

Me dejaba acariciar y miraba hacia arriba con los ojos apretados por el sol que cegaba.El reflejo de sus lentes hacian aun mas dificil mirar su el rostro, pero claramente podia ver su sonrisa de felicidad.

-Deja a tu padre ir, pequeña.- mama decia a lo lejos

-Vatti....vatti...

-Volvere pronto...- respondia jugando con mis largas trenzas

Gruesas lagrimas comenzaron a caer por mis mejillas y comprendi el actuar de mis abuelos al ocultarnos nuestra procedencia real. Por nuestra sangre corria la sangre de un asesino...de un mounstro que en la escuela nos enseñaban a odiar.

-Puedo reprocharle muchas cosas a aquel individuo, pero, gracias a el los tengo a ustedes...mis dos alegrias.

-Aquel individuo tiene nombre, se llama Heinrich...

- No me gusta mencionar aquel nombre.- dijo secamente.

Observe por ultima vez aquella foto en donde salia sentada en sus piernas y el mirandome con una ternura infinita.

-Tengo que hablar con Manfred...

-El ya lo sabe...

-Como?!.- conteste algo escandalizada

-El descubrio esta caja hace algun tiempo atras. No quizo decir nada para no herirte.

-No estoy herida sino que algo...

Silencio....si, estaba abatida pero sentia que al fin todo tenia concordancia y que recuperaba parte de mi infancia.

-Omi, muchas gracias pero ahora me gustaria estar sola, yo quiero...

-Si, si, claro. Amor, quiero que sepas que cualquier cosa, yo...

-Gracias.

Beso mi frente y lentamente salio del cuarto, no sin antes darme una mirada de pena y afliccion. Quede sola entre un mar de papeles, fotografias y recuerdos. Primero, ordene metodicamente por año los diarios de mi madre y luego, al tener todo en orden, mire hacia su imagen que reinaba en mi mesita de noche. Antes de empezar a leer, coloque la foto de la pequeña Herzi junto a su padre, MI verdadero padre al lado de la de ella, suspirando algo contrariada, pues en mi pecho sentia un extraño regocijo de haber descubierto una verdad tan evidente.

-Ich heisse Herzeleide Himmler...- repeti con voz temblante, forzando el candado que me abriria un mundo de revelaciones y la genesis de mi hermano...y mia..




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